INGRESO A LAS ETAPAS INICIALES DE FORMACION
(Aspirantado, Postulantado y Noviciado)

Fiesta de Santa Rosa de Lima, patrona del Postulantado HHA.

“La vida consagrada, enraizada profundamente en los ejemplos y enseñanzas de Cristo el Señor, es un don de Dios Padre a su Iglesia por medio del Espíritu. Con la profesión de los consejos evangélicos los rasgos característicos de Jesús: virgen, pobre y obediente tienen una permanente “visibilidad” en medio del mundo, y la mirada de los fieles es atraída hacia el misterio del Reino de Dios que ya actúa en la historia, pero espera su plena realización en el cielo” (Doc. Vita Consecrata 1).
 
La vida consagrada es un don a la Iglesia. Su presencia universal y el carácter evangélico de su testimonio muestran con toda evidencia que no es una realidad aislada y marginal, sino que abarca a toda la Iglesia. La vida consagrada está en el corazón mismo de la Iglesia como elemento decisivo para su misión, ya que «indica la naturaleza íntima de la vocación cristiana» y la aspiración de toda la Iglesia Esposa hacia la unión con el único Esposo. (Vita Consecrata 3)