Nuestra Señora de la Altagracia, Protectora del Pueblo Dominicano y Patrona del Instituto Hermanas Hijas de la Altagracia

“Virgen Santísima, Madre nuestra de la Altagracia, ampara y defiende al católico Pueblo Dominicano que te proclama como a su única Reina y Soberana”

«María, humilde sierva del Altísimo, el Hijo que has generado te ha hecho sierva de la humanidad. Tu vida ha sido un servicio humilde y generoso: has sido sierva de la Palabra cuando el Ángel te anunció el proyecto divino de la salvación.
Has sido sierva del Hijo, dándole la vida y permaneciendo abierta al misterio. Has sido sierva de la Redención, “permaneciendo” valientemente al pie de la Cruz, junto al Siervo y Cordero sufriente, que se inmolaba por nuestro amor.
Has sido sierva de la Iglesia, el día de Pentecostés y con tu intercesión continúas generándola en cada creyente, también en estos tiempos nuestros, difíciles y atormentados.
A Ti, joven Hija de Israel, que has conocido la turbación del corazón joven ante la propuesta del Eterno, dirijan su mirada con confianza los jóvenes del tercer milenio. Hazlos capaces de aceptar la invitación de tu Hijo a hacer de la vida un don total para la gloria de Dios.
Hazles comprender que servir a Dios satisface el corazón, y que sólo en el servicio de Dios y de su reino nos realizamos según el divino proyecto y la vida llega a ser himno de gloria a la Santísima Trinidad
Amén».
(San Juan Pablo II, Mensaje, XL Jornada de Oración por las Vocaciones, 16-10-2002)

“La Virgen De La Altagracia,
Don de Dios y patrimonio espiritual del Pueblo Dominicano”

Como preparación al año Jubilar Altagraciano, en ocasión del centenario de la Coronación
Canónica de Nuestra Señora de la Altagracia, celebrado en nuestro país con gran júbilo en agosto, 2022, los Obispos Dominicanos presentaron a Nuestra Señora de la Altagracia como un verdadero regalo de Dios al pueblo dominicano. Un regalo palpable por su presencia continua y por tan generosas manifestaciones y favores recibidos.

Nuestro país ha sido y sigue siendo bendecido por Dios, por haberse plantado en nuestro suelo, por primera vez en el continente americano, la Cruz de Cristo; y por dejarnos a María su Madre bajo dos advocaciones: la Virgen de las Mercedes, como Patrona; y como Protectora, a Nuestra Señora de la Altagracia, “defensora de la isla”. Ella es la Madre que nos lleva a su Hijo; la Reina coronada, la llena de gracia (Cfr. Carta pastoral del 21 de enero 2021).

El pueblo sencillo ha conservado y transmitido la fe con acento mariano, haciendo de ella un símbolo de la identidad nacional, un lugar de encuentro y de formación para las familias, un legado elemental, una identidad religiosa en la que todos se sienten abrazados y acogidos por la Madre de Dios.
El reconocimiento del culto Altagraciano en la vida nacional es ya de por sí una carta de presentación válida para toda la Iglesia universal, dado el proceso de expansión que lo sitúa más allá de los contornos de la Isla Hispaniola.

(Cfr. Ntra. Sra. De la Altagracia, un regalo de Dios al Pueblo Dominicano, 2021

Escucha atenta desde el Hágase de la Santísima Virgen Maria

La Santísima Virgen vivió en una actitud constante de escucha. Nos ayudaría preguntarnos ¿cómo pudo lograrlo? Para ello hay que preguntarse ¿a quién escuchó María? San Lucas en su evangelio nos responde: la Santísima Virgen escuchó ante todo a Dios “Felices, pues, los que escuchan la Palabra de Dios y la observan” (Lc 11,28); y desde esa escucha atenta a Dios aprendió a escuchar con solicitud a los hermanos.

Escuchar a Dios implicó para la Virgen creer en Él, peregrinar en la fe: “Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá” (Lc 1,45). De ahí que la reciprocidad entre Palabra de Dios y fe se ha cumplido plenamente en María, que con su Hágase cumple perfectamente la vocación divina de la humanidad (cf. Lc 1,38). Su fe obediente llena cada instante de su existencia según la iniciativa de Dios.

Virgen a la escucha, vive en plena sintonía con la Palabra divina; conserva cuidadosamente los acontecimientos de su Hijo y los meditaba en su corazón (Lc 2,19).

El 11 de diciembre 2025, las Hermanas Hijas de la Altagracia celebramos con alegría el 48 aniversario de fundación de la Congregación. En él expresamos nuestra gratitud a Dios por su amor y su presencia consoladora, reconociendo humildemente que a pesar de nuestra pequeñez sigue confiando en nosotras, permitiéndonos, por medio del don carismático ser parte de su proyecto salvador en la extensión de su Reino.

Cobijadas con el manto maternal de nuestra Madre Santísima, a quien veneramos bajo el título de la Altagracia, queremos continuar proclamando la grandeza de Dios, nuestro Señor, buscando en todo su Gloria y la Santificación de las almas (Const. 1).