Continuidad Capitular
“Identificación con el Dios Encarnado, fuente inagotable de servicio, que nos humaniza y nos lleva al encuentro de los hermanos”
“Identificación con el Dios Encarnado, fuente inagotable de servicio, que nos humaniza y nos lleva al encuentro de los hermanos”
Imagen tomada en la Celebración de la VII Asamblea General (Julio 2025)
CELEBRACION VII ASAMBLEA ORDINARIA
Del 4 al 8 de este mes de Julio celebramos con gozo nuestra VII Asamblea General Ordinaria, con el tema: “Desde el discernimiento escuchamos el Hágase de María, abrazamos el amor del Dios encarnado que nos resitúa en nuestras experiencias fundantes y nos envía a servir”.
Siguiendo la metodología de la conversación espiritual, tuvimos la oportunidad de:
Profundizar la Espiritualidad, teniendo como referencia directa el Hágase de la Santísima Virgen, por nuestra vinculación a Ella como Madre y Patrona del Instituto.
Nuestra Madre Santísima al proclamar su Hágase pone al descubierto su entera disponibilidad para cooperar con Dios, dejándose conducir por Él en la obra de la redención. Su Hágase es escucha activa traducida en atención amorosa y acogida. Su vida de íntima amistad con el Señor cultivada por medio del silencio le afinan el oído para escuchar la Palabra, y con su corazón sencillo, abierto de par en par a Dios, la encarna haciéndola vida en las diversas circunstancias de su misión.
Contemplar el amor del Dios encarnado que nos resitúa en nuestras experiencias fundantes.
Las experiencias fundantes han sido como una fuente a la que podemos volver en todo tiempo, a nivel personal y como Cuerpo Congregacional, haciendo memoria grata de la manera cómo Dios se ha ido manifestando en nuestra historia. Hemos sido sostenidas y acompañadas por el amor y la fidelidad de Dios que nos prometió estar con nosotras todos los días (Mt 28,20) y que a su vez nos compromete con su misión en la extensión del Reino.
Profundizar el servicio que realizamos como opción de vida, que brota del amor y la contemplación de Cristo.
La dimensión Cristológica es un elemento esencial del Carisma, ya que en cada carisma predomina un profundo deseo de configuración con Cristo, de testimoniar algún aspecto específico de su Misterio, aspecto de Cristo que está llamado a encarnarse y desarrollarse en la tradición más fidedigna de cada Instituto, según las Constituciones (Cfr.VC 36).
En nuestro Carisma ocupa un lugar fundamental la actitud de servicio, en dimensión de ofrecimiento, que ha de brotar de la contemplación a Cristo y que cada Hija de la Altagracia debe asumir en una entrega gozosa de la propia vida.
Nuestro servicio ha de ser “por Cristo, con Cristo y en Cristo”.
Imagen tomada en el contexto de la Celebración del VII Capitulo General, Eucaristía del Espiritu Santo.
EXPERIENCIA CAPITULAR:
La celebración del VII Capítulo General, nos hizo transitar por el sendero de una mayor
profundización de la Espiritualidad, deseando afinar nuestra manera de servir a nuestro Señor Jesucristo, al modo de nuestra Madre Santísima de la Altagracia. La preparación al VII Capitulo General y su celebración, en Julio 2022, se dan en el contexto del año Jubilar Altagraciano, en ocasión del primer centenario de su coronación, siendo este un gran detalle de la Madre para con sus Hijas. Iluminadas por su Hágase buscamos ser alcanzadas por la gracia y reafirmar nuestro propio hágase en un servicio que brote de la Contemplación de su Hijo Jesús, Dios encarnado.
La celebración del VII Capítulo General fue una experiencia del Espíritu a través de este año hemos profundizado esta mirada agradecida, tratando de escuchar de manera atenta las propuestas del Espíritu, que nos induce a una mayor configuración con Cristo para vivir con renovada pasión nuestra misión en la Iglesia e insertarnos en el mundo como un testimonio significativo, eficaz y fiel (Const. 69), dando prueba de la alegría de habernos encontrado con Jesús y de ser parte de esta familia religiosa.
Somos invitadas también a abrazar el futuro con esperanza, sin dejarnos abrumar por las dificultades y pedriscos que puedan aparecer en el camino, sino más bien aceptarlos como una ocasión favorable para el crecimiento en profundidad; siempre motivadas por la certeza de que este proyecto es de Dios y El no abandona jamás la obra de sus manos (Sam 137).
“Acoger desde el Hágase de María el amor de Dios encarnado que nos resitúa en nuestras experiencias fundantes y nos envía a servir.”
Han transcurrido dos años desde la experiencia del VII Capítulo General. Nos adentramos en este nuevo año pastoral-congregacional con renovada conciencia de nuestra pertenencia a la Iglesia en camino Sinodal, la cual va provocando en todos sus fieles el deseo de caminar hermanados, en Comunión, Participación y Misión, respondiendo a la llamada de la alegría en el seguimiento del Señor y en el compromiso, al servicio de su misión.