Mes de Julio (2026)

Mes de Ejercicios Espirituales

 

 

 

Los Ejercicios Espirituales reordenan la vida y resignifican la vocación

“Los Ejercicios Espirituales nacen de la experiencia personal de San Ignacio de Loyola, peregrino en búsqueda de la voluntad de Dios. Son un modo de ayudar al encuentro con Dios en la propia vida, en el camino único e irrepetible de cada persona”. 
 
Los ejercicios espirituales se hacen para tomarse el Evangelio de Jesucristo en serio, para ordenar la vida (EE 1,3), rompiendo las ataduras interiores que nos impiden ser verdaderamente libres, para descubrir el verdadero rostro del Dios de Jesús y percibir el modo concreto en que nos invita a amar y servir, sin contentarnos con una vida corriente y tibia. Los Ejercicios nos preparan para vivir en plenitud, llevándonos más allá de las ideologías, las buenas intenciones, las emociones pasajeras… para saborear una verdad gozosa y permanente desde la plena identificación con Cristo.
 
(Portal de Ejercicios Espirituales, Compañía de Jesús en España, 4 abril 2025)
 

Son un espacio de sanación interior y de la propia historia personal; de acrecentar la conciencia de lo que somos ante Dios, de su amor, su elección, sus bendiciones inmerecidas y al mismo tiempo conciencia de nuestra pequeñez, debilidad y pecados transformados en El. Son un espacio de renovación del proyecto de vida, de purificación de la imagen de Dios, faro iluminador en la vivencia de la vocación religiosa y renovación de nuestra opción por Cristo. Son un llamado a la conversión del corazón, un tiempo de gracia y presencia de Dios que nos revela su novedad y nos reenvía a ser signo de su amor en el mundo. –

Actividades

10-13 Julio

Semana de Formación de Junioras

31 – Julio

Fiesta de San Ignacio de Loyola

Mes para organizar las vacaciones.

Mes de Junio (2026)

Mes de los Sagrados Corazones de Jesús y de María

 

 

Los Sagrados Corazones de Jesús y de María: He ahí los corazones que más han amado a la humanidad.

Mes de Mayo (2026)

Dedicado a la Virgen María, Reina de las flores

 

 

“Ofrecer a nuestra Madre María las flores que más le gustan: la oración, el sacrificio y un corazón abierto a la Gracia”

Durante el mes de Mayo, junto a las flores del campo, le ofrecemos a María las flores de nuestras vidas, nuestros esfuerzos cotidianos, alegrías, dificultades, ilusiones y oraciones; pero sobre todo le ofrendamos nuestro amor agradecido.

Oh, Virgen Santísima, Madre y Señora nuestra, a tus pies venimos en este mes a ofrecerte las flores de la virtud que al calor de tu devoción han brotado en el jardín de nuestras vidas. Bien quisiéramos que sean flores bellas, sin manchas y sin espinas, pero no ignores Madre querida cuanta es nuestra pobreza y miserias. Míranos pues con ojos de lástima y compasión; riega y cuida Tú misma nuestro jardín, que todo entero te lo entregamos a Ti, para que con tus cuidados produzca las flores y los frutos que tú deseas y que tienes derecho a esperar de nuestras almas, amén.

Mes de Abril (2026)

Alegría Pascual

 

“Jesucristo vive, el amor ha vencido la muerte”

¡Jesucristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado, Aleluya, ¡Aleluya!
Este es el grito que llena de jubiloso la Iglesia proclama durante toda la cincuentena pascual.
La alegría pascual es el gozo profundo y la esperanza que nace en nosotros los cristianos al celebrar la resurrección de Jesucristo. El amor ha vencido la muerte; la Pascua es la victoria de nuestro Dios sobre el pecado y la muerte. El amor tiene la última palabra y nos recuerda que, incluso en medio del sufrimiento o la oscuridad, el amor de Dios ofrece siempre una vida nueva.

Mes de Marzo (2026)

Mes de la Mujer

 

La mujer consagrada es icono de la Iglesia Esposa que se entrega a Cristo; es reflejo de la Santísima Virgen María, modelo supremo de consagración, uniendo la contemplación de Dios con el servicio activo y humilde (Cfr. VC 57) 

La mujer consagrada esta llamada a ser un signo de la ternura de Dios hacia el género humano y un testimonio singular del misterio de la Iglesia, la cual es virgen, esposa y madre.
La Iglesia, habiendo recibido de Cristo un mensaje de liberación, tiene la misión de difundirlo proféticamente, promoviendo una mentalidad y una conducta conformes a las intenciones del Señor. En este contexto la mujer consagrada, a partir de su experiencia de Iglesia y de mujer en la Iglesia, contribuye a eliminar visiones unilaterales, que no se ajustan al pleno reconocimiento de su dignidad, de su aportación específica a la vida y a la acción pastoral y misionera de la Iglesia. Por ello es legítimo que la mujer consagrada aspire a ver reconocida más claramente su identidad, su capacidad, su misión y su responsabilidad, tanto en la conciencia eclesial como en la vida cotidiana (VC 57).

Mes de Febrero (2026)

Mes dedicado a la amistad y la Vida Consagrada

 

“Si quieres ser perfecto, vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme” (Mt 19,20)

“La vida consagrada es un don de Dios para la Iglesia.
Por la profesión pública de los Consejos Evangélicos de pobreza, castidad y obediencia, constituye una forma estable de vida, en la que los fieles, siguiendo más de cerca a Cristo bajo la acción del Espíritu se dedican totalmente a Dios como a su amor supremo; para que, entregado por un nuevo y peculiar título a su gloria, a la edificación de la Iglesia y a la salvación del mundo consigan la perfección de la Caridad en el servicio del Reino de Dios; y convertidos en signo preclaro en la Iglesia, preanuncien la gloria celestial” (Can 573, citado en Const. HHA, 1).

Mes de Enero (2026)

Mes dedicado a Nuestra Madre de la Altagracia

 

María de la Altagracia peregrina con su pueblo
(Lc 2, 25-35) (Lc 2, 41-52)

La Madre de Jesús, aunque glorificada ya en los cielos en cuerpo y en alma, es imagen y principio de la Iglesia que habrá de tener su cumplimiento en la vida futura, así en la tierra precede con su luz al peregrinante Pueblo de Dios como signo de esperanza cierta y de consuelo hasta que llegue el día del Señor (cf. 2 P 3,10). LG 68.
María, peregrina en la fe nos enseña a ser peregrinos, Ella es la creyente por excelencia, la que supo fiarse de Dios. Peregrinar es avanzar a través de un camino, hacia una meta.
Nuestra vida en este mundo es sólo un paso hacia la eternidad. El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda que “caminamos como peregrinos hacia la Jerusalén Celestial” (CIC, 1198) y señala que “las peregrinaciones evocan nuestro caminar por la tierra hacia el cielo” (CIC, 2691)
María nos enseña a recorrer esta “peregrinación en la fe (Lumen Gentium, 58), este camino hacia Dios. Ella es la creyente por excelencia, la que supo fiarse de Dios, creer en su palabra. “La Anunciación es el punto de partida de donde inicia todo el camino de María hacia Dios” (Redemptoris Mater, 14). Un camino de fe que pasa por tortuosos senderos: el presagio de Simeón, “una espada te atravesará el alma” (Lc 2, 35); el exilio en Egipto y la oscuridad interior; la actitud de Jesús que se pierde en el templo a los 12 años y María no logra entender… Hasta la cruz, que será la cima de su peregrinación terrena en la fe.
Y María “guardaba todas estas cosas en su corazón” (Lc 2, 51). En lo secreto de su alma, daba a todos los sucesos y circunstancias de su vida la dimensión de la fe. En ese silencio y recogimiento interior María hallaba su fuerza y su luz, su descanso. En la oración recobraba nuevos ánimos, como el viandante que se refresca con el agua de la fuente que encuentra a su paso.
Dichosa tú, Virgen María. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor! (Lc 1, 45).

Mes de Diciembre (2025)

 

“Contemplemos al Dios encarnado en la sencillez, la humildad y la ternura de un niño”.

 

Descubrir al Dios encarnado revelado en Jesús
Por el Misterio de la Encarnación, que atraviesa el don carismático, estamos llamadas a pensar, sentir y amar como Cristo, hasta que nuestro proceder se configure con su modo, para seguirle en total desprendimiento (Lucas 9,58), en mansedumbre y humildad de corazón (Mateo 11,26). Más aun, somos invitadas a convertirnos en cuerpo al servicio de los hermanos, un cuerpo abierto a toda la humanidad.

“El servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su proximidad y hasta en algunos casos la “padece” y busca la promoción de la persona. El servicio es en gran parte, cuidar la fragilidad. Servir significa cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo”. (Fratelli tutti 115).

“Vivir desde la espiritualidad de la encarnación implica descubrir, contemplar y acoger la carne de Jesús en sus diferentes manifestaciones y ofrecernos a servir como Él a la humanidad, entre los más pequeños, aprendiendo y creciendo con ellos”.